Pielonefritis Diagnóstico


La pielonefritis aguda y la infección de la pelvis renal y el tejido intersticial del riñón, con un inicio rápido, que por lo general afecta a mujeres jóvenes.

Hay varios factores que hacen que el acceso efectivo y patógenos de las plantas posteriores, generalmente bacterias, en el riñón: anormalidades estructurales y funcionales de las vías urinarias, trastornos metabólicos, el uso prolongado de los catéteres, el debilitamiento del sistema inmunológico y así sucesivamente. La presentación de la enfermedad puede ser mínima o grave y, por lo general, y que se caracteriza por fiebre, náuseas y vómitos.
La enfermedad requiere una acción inmediata: si no se trata adecuadamente, la pielonefritis aguda puede causar daños permanentes en el órgano y la bacteria puede propagarse a pielonefritis aguda incluye terapia con antibióticos y con frecuencia requiere hospitalización.

Diagnóstico y síntomas

El diagnóstico de pielonefritis aguda no siempre es fácil: hay diferencias en la presentación clínica y gravedad de la enfermedad, de hecho no hay un grupo consistente de síntomas y signos que permite la identificación de la enfermedad de una manera específica (los síntomas pueden estar relacionados con otras infecciones tracto urinario, como la cistitis o uretritis).
En el ámbito ambulatorio, la formulación del diagnóstico de pielonefritis aguda generalmente comienza con la recolección de información relacionada con la historia clínica del paciente, con historia y examen físico, y se confirma por los resultados de Análisis de orina, que deberá incluir el análisis microscópico. Otras pruebas de laboratorio se utilizan para identificar la aparición de complicaciones secundarias. En general, se recurre a estudios de imagen en los siguientes casos: sospecha de presentación de la enfermedad subclínica, enfermedad de aparición atípica o insidioso (gradual y por lo general asociados con mal pronóstico), resistencia a la terapia, la necesidad de diagnosticar la aparición repentina de graves complicaciones secundarias (cálculos renales, uropatía obstructiva, absceso perirrenal etc.).
Por todas estas razones, los médicos deben mantener un alto índice de sospecha.